viernes, 21 de septiembre de 2012

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO EN LA ENFERMEDAD


En esta oportunidad realizaremos una aproximación a los conceptos generales que se relacionan con  la aparición de la enfermedad como resultado del sufrimiento extremo, agudo y también a aquel dolor crónico y sostenido a lo largo de  la vida de las personas.

¿Pero cuál es el comienzo de todo: según mi entendimiento (algo limitado), la enfermedad causa ese dolor extremo del alma, y por lo tanto nos conlleva a ese sufrimiento y a ese dolor imparable, ¿o es a la inversa? ese sufrimiento agudo o intempestivo o aquel dolor profundo y crónico o arrastrado (dolor del alma) en el tiempo conlleva a la enfermedad finalmente expresada en todos sus grados desde la más simple hasta la más extrema que en muchas oportunidades desemboca en la muerte?.
La Disociación de Alma y Cuerpo, crea a menudo la enfermedad, y¿ por qué? porque en ese permanente caminar en la vida perdemos conexión con nuestra alma (MAESTRO INTERNO,YO SUPERIOR), la olvidamos, la ignoramos, no la escuchamos, nos resistimos a esa voz interior y siempre,  siempre terminamos soterrándola en medio de nuestros pensamientos inferiores (regidos por nuestro intelecto).    En medio de esa lucha permanente en el “querer hacer” y lo que realmente se debe “hacer” que es lo que conlleva al equilibrio y  a su vez equilibra o balancea nuestras acciones o nuestros sentires de nuestra vida”, pero no escuchamos esa maravillosa voz interior que nos comunica permanentemente el sendero claro y meridiano que nos da el resultado exacto  e inequívoco de lo que hay que hacer, de lo que es correcto, del recto sentir, del recto pensar y del recto actuar.  Al persistir en  esa disociación de alma y cuerpo en el tiempo, se traducirá tarde o temprano en Enfermedad.
¿Pero como es esto… ? Pues la respuesta es sencilla, al desconocer, al estar desconectados de nuestra alma aparece el sufrimiento porque desconocemos el camino que nos llevará al Equilibrio y Balance, que se traduce en enfermedad y por lo tanto perdemos nuestra  salud. No debemos olvidar que la ignorancia es la Raíz del Sufrimiento y este sufrimiento en la vida transforma a ésta en infelicidad y por el contrario “vinimos a ser Felices en este período y este plano de existencia”.
La ignorancia de no saber vivir, donde el resultado de nuestras vidas es el resultado de acciones, que no causan equilibrio y por el contrario sólo nos endeudamos con el universo, debiendo reequilibrar todo lo que hemos desequilibrado, el karma (Ley de causa y efecto, de interacción con el universo)  que realizamos a cada momento, no sólo cuando accionamos sino que basta solamente con el pensar o el sentir (la mayoría de las veces con nuestro yo inferior) para que ese resultado de nuestras acciones nos traiga desequilibrio y disociación de nuestra alma y cuerpo.
Las pérdidas  de nuestros seres queridos son los dolores más intensos, que a veces son abruptas y otras con el correr del tiempo;  lo menciono como un ejemplo extremo de dolor y sufrimiento agudo, que nos empuja a ese abismo de agonía de  gran intensidad en el tiempo, donde algunos seres humanos sucumben a ese dolor y terminan mucha veces dejando esta vida por ese gran dolor que se los lleva (“por un cáncer de pulmón , aun cuando nunca hubieran fumado”), la prueba es para el que sufre la pérdida, y creo que el único remedio que surge frente a esto, es utilizar la herramienta más sublime  que nos otorga nuestra alma (cuando la escuchamos) que todo lo sana y que todo lo libera, nuestra  “CAPACIDAD DE ACEPTACIÓN”,  instrumento maravilloso que nos permitirá tarde o temprano superar nuestras pruebas  y así liberarnos del sufrimiento extremo y por ende de la enfermedad.
 Ninguna pérdida de nuestros seres queridos es definitiva y absoluta, solo es la perdida de percepción en estas dimensiones de existencia, esta pérdida no existirá en ningún momento  en el plano de la conciencia, del amor que es sempiterno, aquella vibración que nos mantiene conectados con todos los seres que  nos han rodeado en nuestras vidas y que permanecerán hasta la eternidad conectados a través del amor vivido, madurado, compartido, sentido y conectado, ESO JAMÁS SE “MUERE”.
Por otro lado la no aceptación comandada por el ego inferior, EGOISTA, que no acepta la pérdida como ya lo mencionamos (y que creemos que podemos controlar la muerte como un hecho cercano a nuestros dominios personales, pero que escapa a cualquier intento de manipulación  y que llama a la puerta cuando por la armonía del infinito corresponda que partamos) anteriormente nos conllevará solo a arrastrar ese peso infinito que se llama DOLOR HUMANO, situación que cambia nuestra química interior, que modifica nuestros equilibrios internos y que finalmente nos conduce a esa DISOCIACIÓN DE ALMA Y CUERPO y por ende a la enfermedad causada por el dolor.
Tantas son las pasiones humanas que no se tiene fin en poder mencionarlas, pero que al final de nuestras vidas encontraremos en el tamiz de nuestra conciencia, lo fútil de ellas, que sólo nos han conducido por un camino de ceguera tal, que nos hicieron perder lo maravilloso que es vivir en lo simple y lo esencial DE SER FELICES CON LO QUE SE NOS HA REGALADO (el ratón que vive debajo de la mesa) (nuestra existencia y la oportunidad que se nos entrega a nuestra libre disposición)  y que por el contrario nos mostraron (las pasiones humanas) ese espejismo tan brutal,  esa ilusión tan extrema que hemos   construido con nuestra manera de pensar y que al fin y al cabo, nos hizo llegar al final del camino (a cualquier edad) enfermos y arrastrando el peso de nuestras acciones que se  traducen como dolor humano y por ende en enfermedad; Se llega a la ecuación final que “hemos perdido nuestro tiempo”, “hemos perdido nuestra opción de tratar de ser mejores, en  dar amor, más que en recibir y tratar de dejar a nuestra partida un “mundo mejor”, como conclusión final de nuestra pasada por este plano de existencia”. 
¿Y... cómo relacionamos la enfermedad  con el dolor y el sufrimiento crónico  en el tiempo?, Los seres humanos piensan como un hecho irrefutable que la vida y los hechos que le acontecen vienen a su encuentro, que los aconteceres son la causa de su mala o buena suerte, ¡que miopia tan grande!...frente a  los aconteceres y hechos de vida nosotros vamos a su encuentro, nosotros redireccionamos nuestras vidas y siempre será el resultado obtenido de nuestro existir el hecho de nosotros haber ido a ese encuentro y no de la otra manera en que los hechos han venido a nuestro encuentro. Se deduce inmediatamente con la comprensión de esa direccionalidad que la vida y la existencia son el fruto de nuestras acciones, hechos causados por nosotros mismos, situaciones que son el resultado de un pensamiento y un accionar de acuerdo a nuestro nivel de conciencia, por lo tanto el dolor que acontezca o el sufrimiento cosechado será por nuestra causa, por nuestra manera de pensar "NUESTRO NIVEL DE SER, ES NUESTRO NIVEL DE VIDA" o bien "SOMOS LO QUE PENSAMOS"; paralelo a esto se agrava con el espejismo “UNA COSA ES CREER SER Y LA OTRA ES SER”.  Frente a esto, todo ese dolor sufrido como causa de  nuestros pensamientos, esa amargura sentida con el pasar del tiempo cambiará " la química,  del laboratorio de nuestra alma"*Stela Maris Maruso
www.fundacionsalud.org.arToda esa forma de vivir con amargura, esa forma agria de vivir los hechos, ese dolor permanente "por lo que nos han hecho", la envidia, la sed de venganza, el no olvidar o dejar atrás el daño que supuestamente nos han causado, la maldad encerrada en nuestras acciones, el daño causado con nuestras palabras, cuanto nos deben las personas, cuantas deudas impagas tienen con nosotros, en los planos emocionales por supuesto, serán estos los gatillos desencadenantes y agravantes de todas esas substancias neuroquímicas (neurotransmisores y/o neurohormonas) que con el correr del tiempo y en forma sostenida causarán la somatización de ese dolor (expresión en nuestro cuerpo) , y que por lo tanto  se traducen en enfermedad.
Al revés de los niños que permanecen en ese cielo regalado, a esa conexión sublime con sus almas, los adultos caminamos como ese "hijo pródigo que se ha ido de la casa de su padre" en busca de los espejismos y falacias causadas por la lejanía de nuestra alma, que la hemos desconectado a partir del soterramiento de nuestra personalidad en desmedro de nuestra esencia. "Hemos perdido ese cielo al cual deberemos volver a penas podamos, transformandonos en verdaderos niños " en unos con ese DIOS NATURALEZA", unos con ese mar infinito, unos con esos juguetes, unos con nuestro perro, en paz y armonía con el mundo”* GRODDECK www.uncuerpoparacurarse.blogspot.com , para así lograr desterrar el sufrimiento y el dolor de nuestras vidas a través de la Paz, El Amor, y La Armonía de haber vuelto A SER NIÑOS!!!.            

No hay comentarios:

Publicar un comentario